Hace poco escuché una canción que decía: “Ayer quise hablar con mi yo de hace diez años, pero se negó diciendo que no hablaba con extraños”
Jamás seré el hombre del año. Creo que los grandes hombres son los mejores maquilladores de la realidad. Siempre me he considerado el peor de los maquilladores pero este texto no tiene nada que ver con eso, no hay maquillaje; es mi vida con base y algunos delineadores baratos que conseguí besando tazas de tinto
Hoy no es de mi interés travestir la realidad hasta hacerla algo deseable para ustedes, porque de alguna manera estoy demasiado metido en el negocio de maquillar, imagino mujeres desnudas y los cheques que cobro mensualmente pagan por el maquillaje que le aplico a aquellas mujeres; vuelvo a mis putas esposas, transformo una tarde juvenil de drogas y alcohol inverosímil en una odisea que resuelve el mundo entero. Y les repito; hoy, por esta noche, bajo la luna que me guiña el ojo como si nada fuera a pasar, eso no es de mi interés.
Escucho hip hop barato y sigo escribiendo. Estoy a punto de salir de mi hogar para empezar una vida cómoda en una de las mejores ciudades del país solo para sentir lo que siente ser un hombre más, con un buen apartamento y un buen sueldo, pero que en las noches golpea estas convenciones como si fueran una mujer malcriada. Hace unas horas hablaba sobre el machismo y acepté que siempre me había dejado llevar por la idea romántica machista; ser un hombre que trabaja, llega a casa y espera a que su mujer le sirva la comida para toquetearla sin ningún pretexto. Pero entonces viene la otra parte, donde esta búsqueda de honestidad está fuera de contexto. Uno tiene que ser condescendiente con la realidad y entonces gastar seiscientos mil pesos en ropa para llegar a casa y platicar con los bots que te venden sexo virtual con un solo roce de tarjeta. Es la soledad encarnada en un contacto de Messenger, es lo que jamás he querido aceptar de mi mismo.
Mi vida es en si eso; como colombiano tengo la herencia de siempre desear ser el dueño de mi realidad; sin deudas, sin nadie que me pida para alimentar niños que no tendrán ningún respeto al recuerdo.
Escucho hip hop barato y digo que la juventud es la peor de las drogas, no por si misma, sino por todo lo que conlleva; una levedad de consecuencias la cuales siempre pueden ser resueltas porque el tiempo parece una cuenta bancaria ilimitada; eres un becado del universo y de tu propia naturaleza que se pudre a cada error que cometes. Pero podrirse es parte del proceso, rechazar mujeres, rechazar amigos, rechazar familias y sentirte solo; siendo el orgullo de gente tan confundida como tú. Porque sabes que la confusión es una condición ontológica, porque sabes que por más que luches jamás lograrás ser el hombre del año; los niños no pegarán monografías con tu nombre, la empresa transnacional jamás te pagará por escribir quien eres. Y entonces, todo se queda en meros kilobytes de alguna carpeta perdida en la memoria que en meses será obsoleta, obsoleta con tanto servidor demostrándote que cada palabra que escribes, cada sentimiento que señalas no tiene mayor importancia; se puede procesar como código simple para la aplicación de poemas simples a las tres de la mañana.
Son las tres de la mañana y siento como si hubiera terminado algo pero la nada me embriaga, y me hace salir a comprar algo para fumar otro cigarro y sentir una necesidad diferente a teclear, a crear una realidad abstracta para las generaciones venideras.
Muchos días me siento como chino rascando la piedra para el camino que en cientos de años será terminado, y sin embargo debo mantenerme con mentalidad de hormiga que sueña con ser mariposa. Los sueños muchas veces te hacen alejarte de ser el hombre del año; el poeta que cambiará la historia y dormirá junto con las siguientes generaciones de hormigas enamoradas de las ideas. Porque fui una idea que traicionó a su creador, porque soy la pesadilla de todos lo que odian leerme, porque soy el ritmo que jamás te atreverás a bailar. Porque jamás seré el hombre del año y que más da, mi vida se enferma de la piel cada que intento aplicarle un poco de maquillaje.
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